Quizá en la figura de Abel Fleury
(5 de abril de 1903–9 de agosto de 1958) se haya
producido una conjunción de circunstancias únicas
e irrepetibles.
Fue un guitarrista y compositor nacido y criado en
un pueblo emblemático de la pampa como era
Dolores, al sur de la provincia de Buenos Aires y
a principios del siglo XX. Una ciudad de la pampa
igual a todas las demás. Su biógrafo Gaspar
Astarita agrega graciosamente: “hasta en eso de
creerse diferente”. En ella y tempranamente tuvo
Fleury la oportunidad de tomar contacto directo
con aquellos tocadores de guitarra de antigua
estirpe: guitarreros y payadores.
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